sábado, 29 de septiembre de 2007

Turismo cultural y oportunidades de negocio para Museos y Patrimonio de la humanidad. (Silberberg T.)


El turismo evoluciona a gran velocidad. Los destinos han de adaptarse a las demandas del nuevo viajero, que ahora se mueve varias veces al año en estancias cortas, pide diversidad, calidad, nuevas tecnologías....Y autenticidad.

En nuestro mundo globalizado, la autenticidad del destino, la esencia de cada lugar, marca la diferencia. Por ello el turismo cultural se ha convertido en un segmento turístico tan relevante, capaz de generar nuevas oportunidades de negocio para el sector y dar respuesta a las exigencias de los visitantes.

Turismo cultural.-

El turismo cultural es un proceso social que tiene como elemento distintivo la referencia al conjunto de procesos simbólicos que denominamos "cultura", así como a sus productos. El concepto de "lo cultural" está fuertemente vinculado a una idea de "patrimonio" - entendido este, preliminarmente, como el uso o posesión de los bienes producidos como consecuencia de estos procesos "culturales".

El "patrimonio" puede constituir una importante fuente de beneficios para las comunidades involucradas en el proceso de turismo cultural, siempre según los "usos" sociales que estos sectores definan y planteen. Dada su naturaleza plural y compleja, el turismo cultural sólo puede ser abordado en cuanto actividad transdisciplinaria, con diversas dimensiones a considerar - lo que podríamos llamar órdenes económico, social, cultural, científico, educativo y ético, para mencionar sólo algunos.

La posición de una "cultura" respecto de su abordaje turístico ha de ser leída desde una visión crítica y problemática, que implica comprensión y diálogo en contextos muy amplios - desde lo transnacional hasta lo particular -, que implica procesos socio-económicos e históricos y donde resulta de primordial importancia aquello que los sujetos inmersos en dicho proceso entienden sobre lo que sea el turismo cultural.

Esta importancia no sólo surge de un contexto que podríamos llamar "ético" - el cual parte de cierta idea de "respeto" por la diversidad de formas culturales de la humanidad - sino también de una perspectiva pragmática, puesto que es suficientemente sabido que cualquier intento de transformación o gestión será inútil salvo que los protagonistas del mismo estén profundamente implicados en él.

De este modo, la conjunción entre lo "turístico" y lo "cultural" implica crear espacios de interacción donde los turistas y las comunidades puedan dialogar respecto del universo de significaciones y concepciones del mundo de la cultura a la cual se acercan, y de las perspectivas que sus mutuas diferencias hacen posibles.

Turismo cultural es visitar otra comunidad en cuanto "portadora de cultura", esto es, de otro sistema cognitivo-valorativo que implica modos humanos de actuar distintos de los del turista, y donde los sistemas simbólicos son también parte de la experiencia que hace del turismo una experiencia estética.

Es por eso que acercar la "cultura" al "turismo" implica darla a conocer como emergente de procesos históricos que se expresan en instituciones y prácticas sociales siempre cambiantes y contingentes, intentando trascender la visión que postula la "cultura" como un "producto acabado definido desde una concepción inmóvil".

En ese sentido el turismo también forma parte de los procesos que contribuyen a la construcción, reconstrucción y modificación continua de esa red de significaciones que solemos denominar "cultura". Aún más: el turismo cultural, en cuanto proceso histórico y social constituye relaciones de poder que se hacen visibles en los discursos y prácticas de los interactuantes influyendo en sus formas de acercarse al Otro cultural.

El análisis reflexivo de estas relaciones de poder generadas por el turismo forma parte TAMBIEN de la práctica del turismo cultural. Asimismo, y considerado desde un punto de vista más general, el desarrollo de las políticas culturales y la relevancia que adquiere el patrimonio gracias al turismo cultural suelen ser fundamentales en cuanto ponen de relieve la importancia de los derechos económicos y culturales de las comunidades así como los derechos de éstas sobre su conocimiento y saberes.

De este modo el turismo cultural constituye un espacio político donde desde una situación de diversidad cultural se establece una relación entre muchas posibles. La pregunta respecto de qué tipo de relación será esta no es menor: el turismo cultural puede tan pronto constituir un espacio para un diálogo fecundo desde la conciencia de la mutua diferencia, como un agente más en una política de sometimiento continuo y continuado.

Esta responsabilidad de y desde el turismo cultural no puede ser soslayada ni ignorada ya que de su resolución depende si el turismo será un factor de crecimiento que garantice los derechos de las comunidades al disfrute de su propia cultura o una forma más de explotación de los desposeídos por parte de consumidores de exotismo.

Productos de turismo cultural.-

El turismo cultural se especializa en el diseño de productos y de eventos culturales así como en el patrimonio cultural de una determinada zona turística.


El turismo cultural está basado en la existencia de un patrimonio cultural presente en todas las sociedades.
Normalmente el turismo cultural atrae a personas especialmente motivadas y que en cierta manera ya saben qué van a buscar. De todos modos, hay que tener en cuenta que cuantitativamente es mayor el número de visitantes motivados ocasionalmente que de forma esporádica hacen turismo cultural. En este último segmento de visitantes es donde el turismo cultural encuentra su mayor audiencia potencial para difundir los valores de tolerancia, paz y diálogo intercultural.

Para conseguir un desarrollo más sostenible del turismo, las ciudades deberían potenciar su papel como puertas de regiones culturales más amplias y diversas que sus propios límites, ampliando así la escala espacial de su estrategia de gestión turística, e involucrando mayor territorio. De esta manera los costes y beneficios que se derivan del turismo estarían más equilibrados, ya que los patrones de movilidad dentro de las regiones turísticas aumentan en complejidad, reduciendo la presión en los centros. La cadena de la oferta turística puede ser así más sólida y diversa. El resultado esperado de este proceso de reestructuración será que las localidades periféricas puedan tener un papel más activo en la economía turística regional, lo que se podrá conseguir si son capaces de establecer y vender sus propias riquezas culturales, dirigiéndose a visitantes con gustos sofisticados y conectando con la cadena del turismo que ahora está centrada en productos centrales.

Estudio en profundidad de un caso limitado de casos estudio, incidiendo en:

· Las tendencias de mercado y de visita

· El impacto y la sostenibilidad del turismo

· El comportamiento de los visitantes y sus procesos cognitivos (elección de itinerarios, tiempo y presupuesto, fuentes de información, curiosidad, actitudes alocéntricas versus actitudes psicocéntricas, etc)

· Estructura de las redes de producción y de los canales de distribución de las principales atracciones turísticas y culturales

· Producción cultural y promoción de áreas periféricas

· Estructura de gobernanza del turismo cultural de la región

· Implicación de los agentes del turismo cultural (del centro y la periferia) en el desarrollo y la planificación turística

· Identificación de buenas prácticas o de potenciales sin explotar, así como de fallos en el desarrollo de políticas y gobernanza en el tema de puertas culturales

· El análisis de información empírica según el marco conceptual, para testar una serie de preguntas de investigación

· La elaboración de respuestas de políticas y de estrategias para el desarrollo de las puertas culturales.

Mercados de turismo cultural.-

Indudablemente, la línea de trabajo conducente a la gestión exitosa del turismo en dichos entornos con una importante componente cultural, pasa por la necesidad de coordinación y colaboración entre los agentes implicados, tanto entre agentes públicos y privados, como entre los sectores del turismo y la cultura, propiamente dichos, sin olvidar el papel de los residentes del territorio de análisis. La conciliación de los intereses de todos ellos es factible, con la generación de modelos consensuados, que:

- Consigan una mayor atracción de visitantes, y de este modo contribuyan a la maximización de beneficios de la institución cultural, entendidos en sentido amplio; no tan sólo financieros, sino en su labor de preservación y difusión del patrimonio artístico-cultural.

- Racionalicen el uso de los espacios, su coexistencia con el residente y los otros usuarios de dichos entornos, permitan una mejor gestión de los flujos, con la colaboración del sector público, en pos del mantenimiento de los criterios básicos para la construcción de un modelo sostenible.

- Generen una industria turística complementaria, adecuada a la identidad y las características del producto cultural básico ofertado, con la consiguiente generación de actividad y diversificación económica, incorporando también nuevos espacios de uso y disfrute para las empresas y los ciudadanos de dicho destino.

- Permitan la endogeneización de los beneficios por parte de la población local, por ejemplo, abriendo el comercio local y/o artesanal a nuevos mercados.

En este sentido, que los residentes obtengan un provecho de estas actividades turísticas y culturales no es condición suficiente, es necesario que además participen activamente en el proceso, y perciban que está recibiendo esos efectos positivos en forma de mejora de su calidad de vida; este es sin duda un punto fundamental para la traducción de la actividad turística en desarrollo local.

Tipología del turista cultural:

Se han identificado diferentes niveles en el turista que visita conjuntos históricos, demostrando distintos comportamientos y pautas de consumo según sean medios, moderados o de baja implicación. E incluso se han detectado grandes diferencias entre el turista cultural “específico” y el “general”

La experiencia o el nivel de compromiso con el destino turístico, también representa una importante variable de segmentación del mercado turístico cultural. En este caso pueden incidir en la decisión del visitante diferentes atracciones experimentadas por el sujeto y variables tales como su propia formación, nivel educativo, disponibilidad de tiempo, junto a muchos otros factores.

En este sentido, las motivaciones del turista cultural se sitúan en el propio aprendizaje o conocimiento de otras culturas o patrimonios, motivaciones orientadas al entretenimiento (donde el conocimiento recibe menor importancia), a aquellos otros que llegan a un destino por azar y casualidad (y por tanto la motivación cultural apenas existe en el propio turista), etc…

Tipos de paquetes de turismo cultural:

  • Del mismo tipo
  • De productos de diferentes tipos
  • De productos de turismo cultural con otros de turismo no cultural

Turismo cultural.- Financiación y colaboradores

El sector público debe comprometerse en el desarrollo del área mediante la realización de las infraestructuras necesarias para permitir el acceso a los turistas, así como de la vertebración de los servicios necesarios para un correcto desarrollo de la actividad turística.

Por otra parte, el sector privado se encuentra actualmente con el compromiso moral de contribuir a la conservación del Patrimonio Histórico. El sector privado, a través del mecenazgo y del patrocinio de determinadas actividades está permitiendo que, cada día más, se destinen recursos financieros a la conservación del Patrimonio Histórico.

No hay comentarios: