lunes, 31 de diciembre de 2007

Año nuevo, viejas costumbres


Con el año nuevo, empieza una nueva etapa para mí... En constante evolución, atrás queda el trabajo ejercido durante 20 años, con el que aprendí, disfruté y evolucioné en una mejora sin igual.


Pero a pesar de todo no pienso perder las viejas costumbres, no pienso dejar de ser yo, aunque sea un yo en cambio.

Comienzo a ejercer en otro trabajo ¿qué métodos utilizaré?, ¿qué futuro se dibujará? Con el tiempo, lo iremos viendo. Esa no es la meta más primordial.

La meta primordial es acabar el Segundo Curso de la Facultad y poder dedicar más tiempo a la familia, qué la tengo un poco abandonada.

Si todo va bien, a final del 2008 podré ir a Australia o Nueva Zelanda, perfeccionar mi inglés y elaborar el Trabajo Fin de Carrera que ocupará otra parte de ese año. Aunque esto último ya será a final del 2008.

Me tendré que esforzar el doble en el primer semestre del 2008: terminar el curso, dos trabajos (15 horas diarias), Familia, preparación de la oposición, etcétera. Espero que sea el último estrés en el que estoy sumido estos años.

Pero antes... dar las gracias a mi mujer por el aguante que ha tenido este año, a mi hermano por su paciencia y a mis hijos por su comprensión. Se lo han currado, y tenía que decirlo...

¿Dónde están mis proyectos?

viernes, 28 de diciembre de 2007

T & TI: WELLINGTON



  1. El principal problema de Wellington (capital de Nueva Zelanda) es la reputación por su mal tiempo y sobre todo por el viento.
  2. Pese a eso la ciudad es un ejemplo del incremento de los visitantes gracias a la inversión en el producto turístico y el marketing.
  3. Durante los días laborables los visitantes de Wellington son gente de negocios y políticos.
  4. Su principal atracción turística es “TE PAPA” o Museo de Nueva Zelanda con 4.000.000 de visitantes en dos años. Posee innumerables teatros, restaurantes, cafés, galerías, museos y el estadio de rugby con capacidad para 34.500 plazas.
  5. El “Festival and Covention Centre” con capacidad para 2.5oo plazas facilita y complementa las exhibiciones y los mítines en el interior de la ciudad.
  6. Con 384.398 llegadas internacionales, el incremento del turismo internacional en Wellington se eleva al 6,2 % anual y el turismo vacacional interno en el 11,5 %.
  7. El número de pernoctaciones creció el 12 % siendo de ellas el 31,8 % del mercado australiano. El término medio de pernoctaciones ha decrecido pero sin embargo ha aumentado el gasto por pernoctación. Wellington posee 20 hoteles con un total de 2.082 habitaciones pero sufre una gran estacionalidad debido a la idiosincrasia de sus visitantes (alta temporada: febrero y marzo)
  8. Accesos: Puerto, aeropuerto (15 minutos del centro) y tren además de por carretera. Transporte local eficiente y frecuente.
  9. La organización turística está basada en el “Wellington City Council” con mucha implantación del sector privado.
  10. Crecimiento turístico: Crecerá en un 50,8 % sobre todo de los EEUU, Reino Unido y Europa, si bien la mayoría de los visitantes seguirán procediendo de Australia.

P.S.-Todos los datos del año 2000.

Fuente.- T&TI "City reports"

sábado, 22 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD A TODOS


La niña de los fósforos
Por Hans Christian Andersen

¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos
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sábado, 1 de diciembre de 2007

Contra un clima de injusticias


Cristina Narbona, ministra española de Medio Ambiente, asistirá a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que tendrá lugar en Bali. Allí, gobiernos de todo el mundo negociarán el acuerdo que sustituirá al actual protocolo de Kyoto.

Te proponemos que le cuentes qué haces tú contra el cambio climático para recordarle que ella también debe cumplir con su parte de responsabilidad.


Estimada Sra. Narbona:

Yo actúo contra el cambio climático:

Le pido que usted también actúe contra la pobreza causada por el cambio climático en la Cumbre de las Naciones Unidas.

Las personas más pobres del mundo ya están sufriendo el impacto del cambio climático y los efectos del calentamiento global con sequías o inundaciones más intensas y frecuentes. Sus hogares, sus medios de vida y sus familias están, cada vez, menos seguros.

LINK.- INTERMON OXFAM